"¿Por qué nos olvidamos del niño que fuimos?
- Yo soy Phaola Andrea

- 16 feb 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 16 mar 2025
¿Qué sucede con la magia de nuestra propia infancia? ¿Por qué olvidamos la curiosidad, la inocencia y la maravilla que una vez nos caracterizó? La sociedad nos enseña a dejar atrás la espontaneidad y la imaginación de la infancia para adoptar la seriedad y la responsabilidad de la edad adulta. Pero, al hacerlo, ¿no estamos perdiendo una parte esencial de nosotros mismos?
Es hora de mirar hacia adentro y recordar nuestra propia infancia. Es hora de recuperar la magia de descubrir el mundo, de explorar sin miedo y de soñar sin límites. Al hacerlo, podemos redescubrir nuestra propia esencia, nuestra propia humanidad.
No miremos a los niños con desprecio, sino con compasión, empatía y amor. No olvidemos que ellos son nuestra propia esencia, nuestra propia humanidad. Al mirar hacia adentro y recordar nuestra propia infancia, podemos aprender a ver el mundo con los ojos de un niño, y a encontrar la magia en cada momento.
Así que, te invito a que te tomes un momento para mirar hacia adentro, para recordar tu propia infancia y para recuperar la magia de descubrir el mundo. ¿Qué encontrarás cuando mires hacia adentro?"
¿Una chispa de curiosidad que se ha apagado con el tiempo? ¿Un destello de imaginación que se ha perdido en la rutina diaria? ¿Un susurro de la voz de tu infancia que te recuerda que aún hay magia en el mundo?
Al mirar hacia adentro, puedes descubrir que la infancia no es solo una etapa de la vida, sino un estado de mente. Un estado de mente que te permite maravillarte ante las pequeñas cosas, explorar sin miedo y soñar sin límites.
Así que, te invito a que te tomes un momento para mirar hacia adentro y recordar tu propia infancia. Recuerda la sensación de la hierba fresca bajo tus pies, el sonido de la risa de tus amigos, el olor de la cocina de tu madre.
No dejes que la sociedad te diga que debes dejar atrás la infancia. No dejes que la edad adulta te robe la magia de la vida. Mira hacia adentro y recuerda que la infancia es un estado de mente que siempre puedes recuperar.




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