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El destino es llegar, no olvides que también es importante saber cuando detenerte...

  • Foto del escritor: Phaola Andrea Lombardo
    Phaola Andrea Lombardo
  • 21 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 22 dic 2025

La reflexión de hoy: distancias, los tiempos, y el estar presentes.

Recuerdo cuando iba con mi abuela caminando, a cualquier sitio, se repetía siempre el mismo escenario, mi abuela paraba en el camino cientos o miles de veces para saludar a las señoras sentadas en la vereda de sus casas, antes la educación lo era todo, y saludaba incluso sin conocer a las personas, si no lo conocía mucho, solo saludaba, pero si la conocía le preguntaba que tal su familia, que tal su salud, si habia mejorado... de verdad se importaba por esas personas.

Sin embargo ante esa situación, yo me quedaba en silencio, tan solo esperando continuar el viaje, mientras esperaba, miraba sus casa, sus colores, los detalles, los arboles, su jardín, y gracias a esas conversaciones que tenia mi abuela, podía saber quienes vivían en esa casa, cual era su oficio, donde los niños estudiaban.

Ahora bien, miro a mi alrededor, comparando con estos tiempos, y hoy no sabemos ni quienes viven al lado, que hacen, que piensan, no existe disfruta del camino, como se venden en las redes, en este tiempos que lo único que importa es llegar, y al encerrarnos tanto en nosotros mismos perdimos la capacidad de ver mas allá de nuestras vidas, problemas, a veces ni si quiera sabemos que piensa nuestro compañero y/o familia que con el que convivimos a diario, al estar tan inmersos en nuestros temas, pasado (sanando heridas, problemas no resueltos, etc.) o futuro, (que será de nuestras vidas si un comenta cocha con nuestro planeta) nos olvidamos de centrarnos en el aquí ahora, en lo que de verdad importa.

Como mi abuela, quizás el destino era llegar, sin embargo, se detenía en cada casa, a conversar, el tiempo no era importante, si las personas, cuando ella desencarno, le hicieron una misa en su honor, y muchas personas subieron al altar a decir unas palabras en su homenaje, a contar su labor: visitaba enfermos, acompañaba a personas mayores, haciendo obras de caridad que quedaran por siempre en su historia.

Hoy vivimos encerrados en nosotros mismos, quizás por miedo, quizás porque nos dijeron que el tiempo es oro, y no deberíamos desperdiciarlo, se perdió la esencia y la importancia de SER.



 
 
 

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